Salud Mental en la Adolescencia

La adolescencia suele considerarse como el período de vida que comienza con 10 años y suele finalizar sobre los 19 años. Se trata de un período de grandes cambios a todos los niveles, es decir, la persona pasa de una etapa en la que ha aprendido y se ha formado desde la infancia y la niñez hasta comenzar esta etapa de adolescente.

En esta etapa, surgen nuevos retos para las personas. Esto sucede tanto a nivel educativo, familiar, sexual, amistad, etc. Todos estos cambios tienen su origen en la evolución y el desarrollo del cerebro. Esto implica profundos cambios en todos los aspectos psicológicos de la persona. En este sentido, cabe destacar el desarrollo de la personalidad que acompañará a la persona durante el resto de su vida.

Durante la adolescencia surgen una serie de factores de riesgo que pueden condicionar la salud mental. Hablamos del consumo en general, de las redes sociales, de los grupos de amigos, de los problemas familiares. En fin, la persona comienza a descubrir un mundo complejo y lleno de dificultades a las que debe enfrentarse tanto de forma individual como grupal.

Según la profesora Cristina Rodríguez Uribes, los adolescentes deben afrontar las siguientes presiones:

  • Una presión  por lograr buenas calificaciones en la escuela o conseguir que les admitan en institutos y universidades de élite.
  • Presión por el aspecto físico y la estética, así como el éxito social.
  • La necesidad de ser superestrellas en los deportes, las artes escénicas u otras actividades extracurriculares.
  • Horarios difíciles que no permiten suficiente tiempo para el descanso, la relajación y la diversión no estructurada.
  • Acoso (ya sea en persona, a través de los medios sociales, o ambos).
  • La discriminación basada en la raza, el género, la orientación sexual, el peso, la religión, la discapacidad u otros factores.

Como podemos observar, la cantidad y dificultad de estos problemas puede sobrepasar a la capacidad del adolescente y desembocar en un problema de salud mental (ansiedad, depresión, problemas de la conducta alimentaria u otros trastornos psicóticos).

Frente a esta serie de problemas, el adolescente puede contar con los conocidos factores de protección, que son elementos que ayudan a que la persona pueda afrontar y superar las circunstancias que surgen de los factores de riesgo. Estos elementos que ayudan al adolescente pueden surgir en la familia, en los grupos de amigos, en el sistema educativo. Pero independientemente de nuestra percepción del problema de salud del adolescente, siempre he pensado que contar con el conocimiento y consejo de los profesionales de salud mental es un elemento indispensable que puede significar un gran cambio en aquello que afecta al adolescente.

Para terminar, decir que si bien la adolescencia es una etapa de grandes cambios, no debemos pensar en que la persona debe afrontarlos en solitario. Esto, a menudo, supone un elemento fundamental para el crecimiento y desarrollo de la persona. Por ello, es importante que todos estemos acompañando al adolescente y proporcionándole nuestro conocimiento y nuestra experiencia en este viaje que supone la vida.

Espero que os haya gustado esta breve reflexión…