El estigma puede definirse como una serie de atributos que caracterizan a una persona o grupo de personas y le hacen pertenecer a una categoría social concreta. En nuestro caso, la pertenencia a la categoría de “personas con problemas de salud mental”, añade además, una serie de connotaciones negativas que dan lugar al rechazo por parte del grupo más amplio de nuestra sociedad. De manera que, nuestro colectivo, pasa por ser “inferior” al resto de las personas que no destacan en ninguna de las múltiples categorías o grupos de estigma que existen.
El estigma o rechazo social afecta a las personas con problemas de salud mental de muchas maneras. Las más importantes podrían ser:
- Incide directamente en el proceso de recuperación de la persona.
- Influye en los procesos de búsqueda de empleo y, por tanto, en la tasa de desempleo del colectivo (aproximadamente un 85% de las personas con problemas de salud mental no tienen trabajo).
- Las expresiones negativas condicionan las emociones de la persona y, por ello, son una barrera clara hacia la felicidad de la persona.
- La discriminación también provoca la pérdida de relaciones sociales (tanto familiares como no familiares).
Como vemos, el estigma es un elemento muy negativo en la vida del colectivo. Es cierto que el problema de salud mental es algo que, en este contexto, podemos percibir como algo «interno» a la persona. Sin embargo, el estigma es algo que procede del «exterior». Esto último resulta casi imposible de controlar para la persona. Y eso por ello, por lo que el proceso de recuperación, crecimiento y desarrollo personal se ve condicionado por una serie de factores que escapan a todo aquello que la persona con un problema de salud mental puede controlar.
Por ello, debemos entender el estigma como algo que existe en la sociedad y que influye de forma intensa en la salud mental de todas las personas. Esto implica que, necesariamente, debemos luchar y reivindicar que esta discriminación debe desaparecer de forma necesaria. Pertenece a las personas con problemas de salud mental la necesidad de defender el verdadero concepto de salud mental.
Para terminar, decir que con frecuencia nos olvidamos de que esa persona sigue teniendo sentimientos. Unos sentimientos que son atacados continuamente. Luchar contra esa idea que tiene tu entorno de que no eres “normal” es una experiencia aterradora. Uno siente que no es querido por nadie. Entre otras cosas porque nada tiene que ofrecer. La gente empieza a esquivarte. Uno siente que para ellos nunca volverá a ser el mismo. En la mente de la gente que rechaza a las personas con enfermedad mental está bien grabada la idea de “anormalidad”. ¿Qué puede esperarse de ese enfermo? ¿Cuánto tardará en cometer un crimen? ¿Cuánto tiempo necesitará para volver a hacer lo mismo? La esperanza de que esa persona, tarde o temprano, terminará cometiendo algún acto “anormal”, es lo que hace daño en la mente de la persona con enfermedad mental. Por ello es necesario que la persona que padece una enfermedad mental aprenda a desvincularse de esta serie de convicciones.