Grupos de ayuda mutua: mi experiencia laboral

            Desde el año 2019 trabajo como técnico de ayuda mutua en la Fundación Sanamente de Villena (Alicante). Hoy voy a contaros un poco cómo es mi trabajo y lo importante que pueden ser los grupos de ayuda mutua para la recuperación de un problema de salud mental.

            Primero, definir un grupo de ayuda mutua como una reunión de personas que comparten experiencias con un problema de salud mental. Las reuniones sirven para compartir preocupaciones, pensamientos, problemas, ideas, etc. Aunque también se tratan otros temas que podemos considerar más cotidianos.

            En estas reuniones, como podéis imaginar, la temática es muy variada. Pero casi siempre se centra en escuchar las palabras de otras personas y, a la vez, ser escuchado por ellas. Más que decir a otras personas lo que deben o no deben hacer, es decir, actuar como sabios que dan consejos, en el grupo se trata de hablar de lo que uno ha vivido para que otra persona pueda reflexionar sobre esas experiencias.

En este grupo no existen profesionales del modelo tradicional (psiquiatras, psicólogas, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, técnicos de integración social, enfermeras, etc.). Por ello, las dinámicas y los diálogos se producen de una forma horizontal, y resultan ser muy distintos a lo que una persona puede encontrar en otras relaciones que tienen una perspectiva vertical.

Pero yo quería contaros mi experiencia y hablar de la importancia que el apoyo mutuo tiene para la salud mental en general. Cuando desde Sanamente me dieron la oportunidad de trabajar como TEAM (Técnico de Ayuda Mutua), para coordinar los GAM, pensé que eso no me beneficiaría mucho, porque yo ya llevaba muchos años recuperado y con un proyecto de vida afianzado.

Para mi sorpresa, encontré que el grupo me hacía sentir muy bien. Ayudar a otras personas resultaba ser una experiencia muy enriquecedora. Y eso también me ayudaba a sentirme mejor. Con el tiempo, el grupo fue cogiendo cohesión y se crearon unos lazos fuertes que, en la mayoría de casos, aun perduran después de casi seis años.

Cuando pregunto a mis compañeros y compañeras qué es lo que les aporta el GAM, la mayoría responde que: sentirse escuchada, encontrar a personas que han pasado por lo mismo, les da esperanza en la recuperación, sienten que no son juzgados por su experiencia, que nadie dentro del grupo les trata de otra forma distinta, que tienen un espacio seguro para el diálogo. También sienten la confianza, la amistad y el vínculo con los demás.

Como veis, los beneficios son muchos, contando que me habré dejado algunos fuera de estas palabras. Mi deseo y mi reivindicación es que estos grupos de ayuda mutua se vayan generalizando en nuestro sistema de salud. Que se impulse la profesión del técnico de apoyo mutuo, sobre todo porque es una forma de aprovechar la experiencia y el saber hacer de las personas que, como yo, hemos pasado por un problema de salud mental grave.

Si estás dudando sobre si acudir a un GAM, date la oportunidad de probar. Por acudir a unas reuniones no vas a perder nada, porque asistir es algo voluntario. Si eres un familiar o un profesional, o tal vez una amistad cercana, háblale a esa persona sobre los GAM.

Para terminar, deciros que el hecho de poder ayudar a otras personas es algo que no tiene precio. Es algo que agradezco todos los días. Y es algo que me ha hecho ver la vida de otra manera. Para mí el GAM ha sido un elemento de cambio que me ha hecho ver que esas pequeñas historias de mis compañeros, las vivencias y los pensamientos que tenemos y que compartimos, son una forma perfecta de observar la felicidad y la belleza interior de las personas.


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