Introducción
En el marco de las jornadas tituladas “I Encuentro de Salud Mental Combativa de la Comunidad Valenciana” realizadas en Valencia el 24 de abril del 2024, se han debatido un conjunto de derechos reflejados en el documento de la Convención de las Naciones Unidas del año 2006. Hemos organizado un encuentro en la citada ciudad para confrontar esos “derechos” que surgen de la teoría y los “hechos” que realmente vivimos las personas con un problema de salud mental.
Primero, hacer hincapié en el cambio de modelo de intervención con problemas de salud mental. En la actualidad, existe una corriente cada vez más generalizada que defiende la importancia de que sea la persona con un problema de salud mental la que esté en el centro de todo lo que afecta a su vida. Esto incluye, por supuesto, todo lo relacionado con el tratamiento de su problema de salud mental y la toma de decisiones al respecto..
Por otra parte, también ha surgido la necesidad de que la persona defina su proyecto de vida, es decir, que reflexione y refleje cuáles son sus necesidades, sus expectativas, sus metas y objetivos para definir un camino que le guíe hacia ese propósito vital. Esto debe orientarse según los modelos de calidad de vida que, en definitiva, presentan un conjunto de dimensiones relacionadas con el bienestar de la persona.
Sobre la no discriminación
Sobre la discriminación, los principios de la mencionada Convención son:
a) El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas;
b) La no discriminación;
c) La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad;
d) El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas;
e) La igualdad de oportunidades;
f) La accesibilidad;
g) La igualdad entre el hombre y la mujer”.
A este respecto, decir que en el entorno laboral, cerca del 85% de las personas con un problema de salud mental no trabajan. Esta discriminación es sobradamente conocida y general un problema a la hora de comunicar en una entrevista de trabajo que tenemos esta diversidad funcional. Piénsese que si una persona dice que tiene esta condición en una entrevista de trabajo, seguramente no sea contratada. Y si no lo dice, está ocultando algo que, más tarde, puede ser motivo de despido (algo que sucede con más frecuencia de lo que pensamos).
En lo que respecta a la familia, la sociedad o los amigos, existe una falta de información que termina por finalizar en un alejamiento del entorno social de una persona que tiene un problema de salud mental. En este encuentro se habla del sufrimiento que supone el que te traten de una forma diferente. También se mencionan los rumores y las burlas que pueden existir. Como conclusión nos quedamos con que las personas que se alejan, sean familiares o amigos, tal vez no sean personas con las que mantener una relación debido a la consideración que tienen hacia nosotros (y hacia la salud mental en general).
Sobre el estigma
En relación a lo anterior, precisar que el rechazo social hacia el colectivo todavía es fuerte. Y se hace fuerte porque la sociedad parece necesitarlo. No podemos olvidar que los medios de comunicación no tienen un comportamiento responsable cuando se habla de salud mental. Esto es algo muy conocido, y surge la lucha sin descanso que llevamos a cabo y que nos derrota siempre que se antepone el sensacionalismo de una noticia sobre delitos cometidos por personas con problemas de salud mental.
El estereotipo de peligrosidad y violencia de las personas con problemas de salud mental está estudiado y las conclusiones siempre se dirigen a demostrar que la tasa de delitos no es mayor que la que existe en nuestra sociedad. Si esto fuese así, ¿tendría sentido el enfoque comunitario en relación a la salud mental?
La disyuntiva que hemos mencionado a la hora de hablar del problema de salud mental, también surge en otros ámbitos de las relaciones sociales de la persona. El caso ideal sería que pudiésemos hablar de esta condición de una forma sincera y transparente, sin embargo, como exponen distintos representantes del movimiento, todavía sentimos la necesidad de ocultar este problema. Sin embargo, también es preciso indicar que cuando nosotros ocultamos el problema, la sociedad lo inventa a través de rumores que terminan por convertirse en sufrimiento psíquico.
Por ello, se plantea la cuestión de ¿cómo nos afecta el estigma? Debemos hacer referencia explícita a los sentimientos. A ese dolor que procede del exterior de nuestra persona. Un dolor que se une a nuestro propio problema de salud mental, pero que, a diferencia de nuestro interior, esta discriminación escapa totalmente a nuestro control y a nuestra capacidad de evitarlo.
Trato degradante
El artículo 15 del documento trata sobre la “Protección contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
1. Ninguna persona será sometida a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. En particular, nadie será sometido a experimentos médicos o científicos sin su libre consentimiento.
2. Los Estados Partes tomarán todas las medidas de carácter legislativo, administrativo, judicial o de otra índole que sean efectivas para evitar que las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, sean sometidas a torturas u otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.
El artículo 16 trata sobre la “Protección contra la explotación, la violencia y el abuso.
1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas de carácter legislativo, administrativo, social, educativo y de otra índole que sean pertinentes para proteger a las personas con discapacidad, tanto en el seno del hogar como fuera de él, contra todas las formas de explotación, violencia y abuso, incluidos los aspectos relacionados con el género.
2. Los Estados Partes también adoptarán todas las medidas pertinentes para impedir cualquier forma de explotación, violencia y abuso asegurando, entre otras cosas, que existan formas adecuadas de asistencia y apoyo que tengan en cuenta el género y la edad para las personas con discapacidad y sus familiares y cuidadores, incluso proporcionando información y educación sobre la manera de prevenir, reconocer y denunciar los casos de explotación, violencia y abuso. Los Estados Partes asegurarán que los servicios de protección tengan en cuenta la edad, el género y la discapacidad.”
Sobre el tratamiento
El hecho de que actualmente se siga un enfoque de intervención centrado en la persona, es fundamental para que la persona logre su proyecto de vida. Su formulación e implementación en los “Planes de atención individualizada” se realiza siempre con la presencia de la persona. ¿De qué otra forma podría definirse una toma de decisiones definida por el conjuntos de expectativas y necesidades de la persona?
Sin embargo, a pesar de los avances conseguidos, todavía existe una herida en nuestro colectivo cuando se habla de las contenciones mecánicas. En muchas ocasiones se resalta el sufrimiento psíquico que se produce por esta violencia. Pero la pregunta es ¿existe una solución para las contenciones? Parece ser que en otros países sí que se aplican otro tipo de medidas.
Desde el movimiento reivindicamos este cambio necesario, además de exigir un trato responsable, amable y adecuado por parte de los profesionales de la salud mental que aplican estas medidas coercitivas.
Sobre la medicación
Brevemente, comentar que el diagnóstico de un problema de salud mental puede ser importante en un estado inicial; se menciona muchas veces que esta etiqueta médica puede ser muy útil a la hora de asentar y conocer el problema y, sobre todo, de encontrar las armas adecuadas para confrontarlo.
Sin embargo, surge el problema de la sobremedicación, del capitalismo farmacéutico y psiquiátrico. De los tratamientos a largo plazo con medicamentos que suponen una alteración del funcionamiento de la mente que puede ser perjudicial a largo plazo (se habla de un conjunto de problemas de salud física a raíz de la toma de medicamentos durante muchos años).
Nuestro movimiento reivindica la necesidad de no centrar toda la intervención en los medicamentos. Se destaca la necesidad de la terapia, del hablar, del compartir. En la mayoría de ocasiones, la terapia psicológica puede resultar un elemento diferencial a la hora de recuperarse de un problema de salud mental.
Acceso a la justicia
El artículo 13 trata sobre el acceso a la justicia:
1. Los Estados Partes asegurarán que las personas con discapacidad tengan acceso a la justicia en igualdad de condiciones con las demás, incluso mediante ajustes de procedimiento y adecuados a la edad, para facilitar el desempeño de las funciones efectivas de esas personas como participantes directos e indirectos, incluida la declaración como testigos, en todos los procedimientos judiciales, con inclusión de la etapa de investigación y otras etapas preliminares.
2. A fin de asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso efectivo a la justicia, los Estados Partes promoverán la capacitación adecuada de los que trabajan en la administración de justicia, incluido el personal policial y penitenciario.
El facilitador judicial resulta ser una figura fundamental que nos permite preservar nuestros derechos en su totalidad. Cabe mencionar que, en muchas ocasiones, existen perjuicios legales que suceden en momentos donde tal vez no tenemos toda nuestra capacidad para pensar y valorar la toma de decisiones (sobre todo cuando se producen episodios agudos).
En este sentido, el apoyo legal resulta ser un elemento que incide en el concepto de apoyo, y que puede evitar perjuicios relacionados con la capacidad jurídica de la persona.
Conclusiones
La primera conclusión de la jornada se obtiene planteando la pregunta: ¿por qué se tarda tanto tiempo en implementar iniciativas que son conocidas y que funcionan bien en otros países? La respuesta parece surgir de una procrastinación generalizada en el campo de la salud mental y que, desde nuestro punto de vista, resulta ser algo realmente preocupante.
Desde las jornadas, solicitamos la voluntad de los políticos para que estas iniciativas no dependan del partido político que gobierna. Que no se deroguen, eliminen o ignoren iniciativas del sistema político por los distintos cambios de gobierno.
La reivindicación final se resume en la necesidad de que la salud mental sea un tema central para el bienestar de nuestra sociedad y no algo residual al que dedicar únicamente los recursos públicos necesarios para mantener el silencio y la invisibilidad de las personas con problemas de salud mental.
[1] Antonio Ramos es escritor y técnico de ayuda mutua en la Fundación Sanamente de la Comunidad Valenciana de Villena (Alicante). Más información en redes sociales y la página web: http://quantumcarelab.com.
Deja un comentario